Vamos a jugar a un juego.
Vamos a intentar no hacer las cosas que siempre hacemos. ¿Lo intentamos?
Dejemos de cantar canciones que nos salgan, cualquiera que nos divierta, cualquiera que nos provoque un sentimiento positivo.
Dejemos de bailar, dejemos de movernos a ritmos que nosotros mismos marcamos, paremos de contonearnos de forma a veces ridícula, sin importar lo que el resto pueda pensar.
Dejemos de reirnos de nuestras cosas, reirnos de las cosas tan absurdas que nos ocurren.
Dejemos de ser creativos, y vamos a dejar de ser imaginativos con nuestra vida y nuestra rutina.
Vamos a intentar ser serios, "madurar" y ser racionales.
No sigamos manteniendo esta locura tan sana.
Juguemos a no ser felices, a no ser lo que siempre seremos en nuestra alma ¡jovenes!